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Hay que admitirlo: hay estilos de cerveza más emocionantes que la Pilsner. Cervezas que brillan por su fineza y técnicas elaboradas, que contienen no solo lúpulo y malta, sino también remolacha, chiles o pan de jengibre, lupuladas hasta el borde con dry hop o añejadas durante años en barricas de roble. El movimiento de la cerveza artesanal ha inundado el mercado con muchas creaciones emocionantes, pero casi ningún estilo es tan inflexible como la Pilsner. Cada paso debe ser perfecto, cada decisión cuidadosamente meditada, cada ingrediente en perfecto equilibrio con los demás, para que al final surja una Pilsner fresca, nítida, sencilla y fácil de beber. En este género, no se puede esconder tras cantidades excesivas de lúpulo, ingredientes llamativos o técnicas pretenciosas. O se triunfa, o no.
La Pilsner de Garage Beer es un éxito rotundo. Su Pilsner de estilo alemán, Riba, fue concebida con meticuloso cuidado y elaborada con métodos tradicionales y los mejores ingredientes. Tras mucha experimentación, la cervecería barcelonesa dio con la receta perfecta, inspirándose en las Pilsner frescas y limpias del norte de Alemania. El agua de elaboración se adaptó a los estándares de calidad del norte de Alemania y se mezcló con malta Pilsner de Bamberg. Las variedades de lúpulo alemanas Hallertauer Mittelfrüh, Tettnang y Saphir crean una sinfonía de hierbas de la pradera, notas florales, ralladura de limón y un toque de mandarina. La Riba es fresca, refrescante, maravillosamente aromática y delicadamente amarga.
Garage Beer